“Tradicionalmente se decía que uno iba al trabajo, hoy en día la realidad del mundo laboral nos permite observar uno de los cambios más importantes e impactantes en esta dirección: el trabajo va con uno y lo llevamos adonde queremos. Es más, en ciertas actividades y profesiones vinculadas al capital intelectual, toda la información requerida para desarrollar exitosamente la función -a diferencia de grandes oficinas, con archivos, bibliotecas, etc.-, sólo se requiere de un dispositivo móvil cuyo peso es poco significativo.

A partir de esta modificación se pueden diferenciar tres tipologías principales de trabajadores: los de lugar fijo, los teletrabajadores y los nómades. Estos últimos tienen la característica diferencial de que gran parte de su tiempo lo pasan movilizándose de un lado a otro y tienen un “tercer lugar” (por ejemplo, un café, una plaza, etc.), en el que en algún momento del día se quedan para realizar diferentes tareas.

Los nómades están en crecimiento constante, tienen algunas particularidades que los distingue de los otros dos y que, de seguir manteniéndose la tendencia actual, pasará a ser una parte significativa del mercado total”.

Fuente: diario La Nación, 8-12-12. Autor: Alejandro Melamed.

En nuestra opinión, esta modalidad de trabajo es una consecuencia del ritmo de vida actual combinado con la facilidad para acceder a la tecnología, que permite a los trabajadores flexibilizar los tiempos dedicados al trabajo, haciéndose más competitivos en algunos casos. Pero cabe destacar que esta forma de trabajo no es para todos.

Para poder cumplir con los objetivos laborales, es importante que el perfil que desarrolle este tipo de tarea cuente mínimamente con las siguientes competencias: capacidad de planificación, proactividad, autocontrol y alto nivel de responsabilidad.

Por su parte, las empresas deben conocer esta realidad, y estar preparados para este nuevo desafío.