Es común que profesionales de empresa familiares formulemos la pregunta ¿qué es primero la empresa o la familia? Esta pregunta es un importante punto de partida, pues de esa clarificación devendrán las acciones concretas.

Las empresas familiares muchas veces son miradas con desconfianza porque los desafíos e intereses pueden diferir entre las partes.  Por eso, la clave es definir de antemano cómo serán las relaciones de trabajo, de autoridad, los procesos de toma de decisiones, las retribuciones, los roles y las responsabilidades.

Asimismo, la empresa debe tener una estructura definida, valores  claros y compartidos, y el foco puesto en objetivos que lleven a los resultados y la continuidad.

Esto que parece tan fácil supone un sinfín de desafíos. Por un lado, planificar la gestión de la empresa (reorganización y profesionalización de sus circuitos internos); y por otro lado, aquellas cuestiones que hacen al plan de sucesión y la continuidad de la organización.

En ambos casos, la figura del dueño que en general es fundador o heredero, y concentra el poder de decisión, es fundamental. Este cargo que tiene la ventaja del dinamismo de respuesta a los cambios, tiene el desafío de asegurar su continuidad, más allá de él, pasando de un modelo de dueño-dependencia a un modelo de profesionalización (gestión profesional).

Replantearnos su figura, sin duda abre la puerta a la sucesión, tema tabú si los hay en los negocios familiares.  Identificar la continuidad como una prioridad, y que esté dispuesto a ceder el poder y a ocupar un rol de asesor, es el tema de mayor decisión (a otros familiares o delegar el manejo del negocio en otras manos). Para eso es importante saber distinguir  entre los que quieren ingresar a la empresa para acceder al mandato familiar de los que quieren ingresar para trabajar y ser parte de ella.

Los especialistas coincidimos en que una de las claves para el éxito en estas organizaciones está en desarrollar una cultura de familia empresaria que facilite la integración, sobre todo de las nuevas generaciones.

En Kmp estamos trabajando en el camino de profesionalización de empresas familiares que permite renovar la identidad de la empresa sin perder la esencia familiar.