“Los líderes que transforman empresas de forma exitosa hacen ocho cosas bien (y las hacen en el orden correcto)”.Ésta es la frase introductoria del artículo Leading Change, de John P. Kotter en la prestigiosa revista de negocios Harvard Business Review.

Para Kotter, todas las empresas comparten como objetivo básico, el llevar a cabo cambios fundamentales en la gestión de su negocio para poder dar respuesta a un mercado cada vez más desafiante y dinámico. Sin embargo, no todas las empresas lo consiguen de forma exitosa, porque en la mayor parte de los casos carecieron de una buena gestión del cambio.

Es por eso que te presentamos las 8 etapas consecutivas y necesarias para lograr el éxito en la gestión del cambio:

Etapa 1: Establecer el sentido de urgencia. Para que ocurra el cambio se necesita que toda la empresa realmente lo considere necesario. Desarrollar un sentido de urgencia alrededor de la necesidad de cambio puede ayudar a despertar la motivación inicial para lograr el movimiento. Es necesario abrir un diálogo honesto y convincente acerca de lo que se está pensando cambiar. Si mucha gente empieza a hablar del cambio que se propone, la urgencia puede constituirse y alimentarse a sí misma.

Etapa 2: Formar una coalición poderosa que guíe. Convencer a la gente de que el cambio es necesario, implica a menudo un fuerte liderazgo y soporte por parte de gente clave dentro de la organización. Por eso, para liderar el cambio, se debe reunir una coalición o equipo de personas influyentes en la organización (teniendo en cuenta puesto, experiencia, importancia política dentro de la organización), los cuales deberán trabajar como equipo, impulsando la necesidad de urgencia y del cambio.

Fase 3: Crear una visión. Al empezar a pensar en un cambio, probablemente habrá muchas grandes ideas y soluciones dando vueltas. Vincule esos conceptos con una visión general que la gente pueda entender y recordar fácilmente. Una visión clara puede hacer entender a todos el por qué está usted pidiéndoles que hagan algo. Cuando las personas ven por sí mismas lo que están tratando de lograr, las directivas que les son dadas cobran más sentido.

Fase 4: Comunicar la visión. Lo que se haga con la visión después de crearla determinará su éxito. Su mensaje posiblemente encuentre fuertes competencias en las comunicaciones diarias dentro de la empresa, por lo que debe comunicarla frecuentemente y con fuerza, e incluirla dentro de todo lo que se haga. Es necesario hablar de la visión cada vez que se pueda para mantenerla fresca en la mente de todos. También es importante hacer lo que se predica a través del comportamiento que esperan los demás.

Fase 5: Elimine obstáculos. Si se siguieron estos pasos, a este punto del proceso ya existe una visión de cambio y se ha construido la suscripción a ella desde todos los niveles de la organización. De ser así, existirán recursos que querrán participar del cambio para conseguir los beneficios que ha estado promoviendo. Pero puede haber alguien en el camino que se resista al cambio. Al poner en marcha la estructura para el cambio, se debe comprobar constantemente las barreras que existan y pasar a eliminar los obstáculos encontrados en el camino.

Fase 6: Asegúrese resultados a corto plazo. Nada motiva más que el éxito. Por eso es importante darle a la empresa el sabor de la victoria en una fase temprana del proceso de cambio. Dentro de un breve período de tiempo, usted va tener que lograr resultados palpables por su gente. De otra manera, la gente crítica y negativa podría malograr el proceso. No sólo debe existir un objetivo a largo plazo, sino que además se deben crear metas a corto plazo con pequeños logros que sean posibles, y con poco margen para el fracaso. Cada “victoria“ de corto plazo puede ser muy motivador para todo el personal.

Fase 7: Construya sobre el cambio. Muchos proyectos de cambio fallan porque se declara la victoria muy tempranamente. El cambio real sucede muy profundamente. Las victorias tempranas son sólo el comienzo de lo que se necesita hacer para lograr los cambios a largo plazo. Cada victoria proporciona una oportunidad para construir sobre lo que salió bien y determinar qué se puede mejorar.

Fase 8: Institucionalizar los nuevos enfoques. Por último, para lograr que cualquier cambio quede arraigado, éste debe formar parte del núcleo de la organización. La cultura corporativa a menudo determina qué hacer, por lo que los valores detrás de su visión deben mostrarse en el día a día. Realizar esfuerzos continuos para garantizar que el cambio se vea en todos los aspectos de su organización, para ayudar a darle un lugar sólido al cambio en la cultura de la organización.

Estos pasos no son la fórmula mágica, pero si es un modelo que, acompañado por una gestión acorde sobre qué hacer adecuadamente en cada etapa, permitirá que cualquier empresa pueda lograr un cambio organizacional exitoso.

En Kmp lideramos permanentemente Proyectos de Gestión del Cambio Organizacional,  formando equipos interdisciplinarios ad hoc, con los asesores de la empresa y su personal estratégico. 

No dude en consultarnos para ayudarlo a conseguir con éxito los objetivos que trazó.